Tostaduría propia, no reventa
Trabajamos con productores de Jaén y Villa Rica y tostamos en el local. Eso significa que podemos ajustar el punto de molienda al método que uses en casa u oficina, y que el café que llega a tu carrito no pasó meses en una bodega ajena. Si pides grano entero, se sella con válvula el mismo día del reparto.
Vitrina que cambia según la mañana
Los budines de limón, alfajores de maicena y hojaldres de manjar se hornean cada mañana. Cuando algo se termina, se quita del carrito en lugar de ofrecerse igual. Puede pasarte que una pieza que querías ya no esté disponible a media tarde; en ese caso te avisamos antes de confirmar el recojo o el reparto.
Reparto por turno, no por urgencia
El delivery cubre un radio de pocas cuadras alrededor del local y sale en horarios definidos por turno. No prometemos entregas inmediatas porque el café y la repostería viajan mejor si se organizan. Si tu dirección queda fuera del radio, el carrito te deriva a recojo en mostrador sin perder lo que ya armaste.
Pedidos que se repiten sin rearmarse
Los clientes frecuentes suelen tener una mezcla fija y una caja de dulces para la oficina. Guardamos esa combinación para que la próxima vez solo confirmes el turno y el punto de recojo. La suscripción de grano funciona parecido: se pausa en semanas de vacaciones y retoma sin perder el cupo.
Desayunos hasta mediodía, sin sorpresas
Los sánguches en pan ciabatta y los jugos de fruta de estación se preparan al momento, así que conviene pedirlos para una franja horaria concreta. Si sumas un desayuno junto al café, el carrito separa lo que se consume en el local de lo que va para llevar, para que nada llegue tibio ni aplastado.